Alba Moon nació en Córdoba cuando el calor todavía era soportable. Es filóloga y se dedica
a la escritura, al periodismo de diseño y a contemplar la belleza de lo cotidiano. Sus poemas
y textos han aparecido en antologías, publicaciones institucionales y revistas nacionales e
internacionales, y ha sido invitada a diversos festivales de poesía, como Cosmopoética o
Perfopoesía. Vive en Madrid y se declara una amante incondicional de las sillas icónicas.
Hambre en Manhattan es su primer libro.
entre las 12:00 y las 14:00 el business district
se llena de muchachas seguras de sí mismas,
con sándwiches empacados y frappés del starbucks.
como futuras mujeres de su generación
todas sueñan con ser mánager corporativa,
dirigir una revista de moda
o fundar su propia galería de arte.
el resto de las horas se las pasan regurgitando
en el baño de su empresa.
insertando un bolígrafo bic hasta la garganta
porque alguien les hizo creer
que no eran suficientes.
creo que voy a terapia
para admirar el mobiliario de la consulta:
no es lo mismo llorar sobre una silla wassily
que sobre una de ikea.
la histeria merece sentarse
en estructuras bien diseñadas.
pago 500 dólares para quejarme del ruido
y escuchar see you next month at the same time,
pero el problema siempre es el mismo
y en el diagnóstico solo escribe cansancio.
junto al naproxeno para una menstruación más aliviada
la caligrafía revela melatonina y orfidal.
me he dejado engatusar por la tierra de las oportunidades,
del gran cañón del colorado y de la magia farmacéutica
para conseguir un sueño reparador
con el que activar el cuerpo, la mente,
los cimientos de una civilización extinguida o
el organismo de alguien en el suelo
con una sobredosis de fentanilo.
no se puede subestimar el poder de la química
en época de crisis humanitaria.
cuenta bien la dosis y confía en el proceso.
es así.
vive o muere, escribía anne sexton.
produce o perece, recetan hoy los terapeutas.

